El trance

La heroica ciudad dormía la siesta. Al despertar sobresaltada se tomó las pulsaciones. Millones por minuto. Desde entonces no para de bostezar, le cuesta tomar aire y sufre mareos. El médico de cabecera le habla de factores de riesgo: sedentarismo, sobrepeso y exceso de estimulantes.

Pide cita para una prueba de esfuerzo. El resultado de la misma indica que cansancios y taquicardias son fruto de la ansiedad y del síndrome de las grandes urbes, no tanto de la salud de su corazón. Esto se combate con un creciente uso de ansiolíticos. Nada de eso, le aconseja una amiga, tú no eres tan grande, lo que tienes que hacer es vivir más personalmente.

Pero sigue despertándose sobresaltada. Ahora sufre pesadillas que no la dejan descansar. El psicoanalista interpreta que su heroísmo se agotó y que le preocupa no tener facultades extraordinarias para superar la situación.

Ante semejantes circunstancias, el Gobierno le prohíbe dormir la siesta.

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