¡Despertad!

Habían atravesado la capa de nubes y un sol radiante bañaba todo el interior del avión. Muchas veces habían soñado que, por fin, atravesaban las nubes y que una claridad cegadora iluminaba hasta el último rincón de ese mismo avión o de cualquier otro que fuese capaz de volar. En esta ocasión, un sol radiante, o no tanto, bañaba el interior de sus sueños antes de atravesar la capa de nubes, cuando ni siquiera se habían podido dormir, ni soñar, en las angostas literas que las autoridades les cedían gustosamente.

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